Comenzó el Carnaval Grande de Sucre con la evocación de la chichería de antaño
Prdta. Freddy Tufiño A., JEFE DE PRENSA DEL GOBIERNO MUNICIPAL DE SUCRE La mañana del viernes sucrense no se tornaba propicia para la celebración de fiesta alguna; sin embargo, el perfume de la flores, combinadas con la elegancia y belleza de la chola chuquisaqueña le dieron un marco especial a la evocación de la “chichería de antaño”, que rebosó de alegría con la interpretación musical del tradicional armonio que revivió momentos inolvidables a los asistentes quienes, de esa manera, abrieron el Carnaval Grande de Sucre.Bajo un persistente “chilchi”, que caía al promediar las 10 de la mañana, el Alcalde Hugo Loayza, fue recibido en medio del estruendo musical por hermosas cholas chuquisaqueñas que, con una amplia sonrisa y su donaire y belleza hicieron olvidar esa pertinaz llovizna. Grande fue la algarabía vivida por las autoridades municipales y la población que se dio cita al patio central de la Casa de la Cultura, lugar donde recordaron las viejas costumbres chuquisaqueñas al son de la música del tradicional armonio y degustando sándwiches de palta, rociados de una rica chicha; del coctelito de tumbo de la “bebida del carnaval de Sucre”: la “leche de tigre”. El grupo “Amistad” amenizó la fiesta, donde “circularon” enormes vasos de chicha, conocidos en Sucre como vasos “melgarejos”, que eran consumidos con fruición por el Alcalde y por todos los asistentes que también se dieron el gusto de bailar un carnavalito sucrense. Los “melgarejos” iban y venían, mientras que la alegría iba subiendo de tono entre las autoridades y la concurrencia que ingresaba a la Casa Municipal de la Cultura al escuchar las hermosas melodías del armonio que convocaba al gozo en las vísperas del Carnaval. Mientras tanto, quienes no se entregaban al gusto de bailar y mojarse con la brizna, hincaban los dientes en picantes sándwiches de plata, característicos del carnaval, así como del coctel de tumbo y la infaltable “leche de tigre”. En la fiesta, se vio también los cascarones del carnaval sucrense, que se fueron perdiendo con el tiempo. En antaño, los cascarones de huevo de gallina eran llenados con agua perfumada, y en otros casos con tinta para arrojar o romper sin ninguna violencia en la cabeza de las mujeres y de los amigos. También llegó un “sapo” con más sus tejos, que eran la curiosidad de mucha gente que nunca vio este juego tradicional de Sucre, que consiste en arrojar de cierta distancia el tejo tratando de hacer ingresar en la “boca angosta” del anfibio, fabricado en bronce. Así, con mucha alegría, y para otros con mucha nostalgia, se desarrolló esta fiesta de evocación de la chichería de antaño, que con el pasar inexorable del tiempo, va perdiéndose en las costumbres de esta vieja ciudad. Apenas iniciamos la celebración del Carnaval sucrense, donde propios y extraños nos aprestamos a festejar a lo grande esta fiesta que debe servir para unir a todos, en medio de la alegría y la sana diversión.
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La mañana del viernes sucrense no se tornaba propicia para la celebración de fiesta alguna; sin embargo, el perfume de la flores, combinadas con la elegancia y belleza de la chola chuquisaqueña le dieron un marco especial a la evocación de la “chichería de antaño”, que rebosó de alegría con la interpretación musical del tradicional armonio que revivió momentos inolvidables a los asistentes quienes, de esa manera, abrieron el Carnaval Grande de Sucre.










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